Sustancias · Evidencia

La Ketamina y el daño en la vejiga

Dr. Denis Munita RojasMédico Cirujano y Psicólogo · Postitulado en Salud Mental y Psiquiatría, U. de Chile · 31 de octubre de 2026

El uso crónico de ketamina, tanto recreativo como terapéutico en dosis altas o frecuentes, puede producir cistitis por ketamina (uropatía por ketamina), un síndrome inflamatorio vesical no bacteriano caracterizado por urgencia miccional, polaquiuria, disuria, dolor suprapúbico/pélvico y, en casos avanzados, hematuria y reducción grave de la capacidad vesical.1234

Prevalencia y factores de riesgo

En consumidores recreativos crónicos, los estudios reportan síntomas del tracto urinario inferior en 44-77% y afectación del tracto urinario superior en 8-30%, aunque series más recientes con mejores métodos de diagnóstico sitúan el riesgo entre 2-27%.5 El riesgo aumenta con dosis más altas, uso más frecuente, mayor duración del tratamiento y administración oral.5 En contextos terapéuticos (depresión, dolor crónico) con infusiones de ketamina en subdosis anestésicas, la evidencia de cistitis es mucho más limitada y los ensayos controlados no muestran diferencias claras respecto a comparadores, aunque el riesgo probablemente aumenta con exposiciones repetidas o frecuentes.25

Fisiopatología

Los mecanismos propuestos incluyen disrupción del urotelio, fibrosis e inflamación de la lámina propia (vía COX-2, óxido nítrico sintasa, IgE, TGF-β1), lesión microvascular mediada por el receptor NMDA, disfunción del músculo liso vesical (inhibición del canal de calcio Cav1.2, vía Akt/ERK, receptores muscarínicos) y alteraciones neuropáticas vesicales.13 Hasta el 50% de los pacientes con cistitis por ketamina desarrollan hidronefrosis con deterioro de la función renal, secundaria al reflujo vesicoureteral desde una vejiga pequeña, contraída y de alta presión.36

Figura 2. Tomografía computarizada con contraste urinario en un hombre de 38 años que muestra características típicas de uropatía por ketamina con hidroureteronefrosis bilateral secundaria a reflujo de una vejiga de pared gruesa y pequeña capacidad.

Uropatía por ketamina: experiencia clínica en un centro de alta prevalencia. Neurourol Urodyn. 1 de septiembre de 2023.

Utilizado bajo licencia de Wiley.

Estadificación y manejo

Se ha propuesto un modelo clínico en tres estadios que guía la intensidad del tratamiento:78

Figura 2. Estadios de KIU y opciones de tratamiento, según Wu et al.

¿Podemos comprender, diagnosticar y tratar mejor la uropatía inducida por ketamina, y es posible revertirla? ICI-RS 2024. Neurourol Urodyn. 1 de marzo de 2025.

Utilizado bajo licencia de Wiley.

Un abordaje escalonado de 4 niveles (antiinflamatorios/anticolinérgicos → analgésicos opioides o pregabalina → ácido hialurónico intravesical → cirugía) mostró mejoría significativa en la capacidad vesical funcional y en los síntomas en una cohorte prospectiva de 463 pacientes, siendo la abstinencia y la cantidad de ketamina consumida los principales predictores de respuesta.9 Sin embargo, hasta el 43% de los pacientes no mejoran pese a la abstinencia, por lo que el tratamiento farmacológico sigue siendo necesario en muchos casos.7

Puntos clave para la práctica clínica

El cese del consumo es la intervención más eficaz y debe recomendarse en cualquier estadio.37

La hidratación abundante y la micción frecuente en los días de uso, junto con pruebas de orina periódicas, pueden reducir el riesgo en pacientes bajo tratamiento de mantenimiento con ketamina.5

La falta de respuesta a tratamiento médico tras abstinencia prolongada obliga a descartar fibrosis vesical avanzada y evaluar imagen del tracto urinario superior por riesgo de hidronefrosis.36

¿Necesita orientación?

Si usted o un familiar vive esta situación, una evaluación profesional permite definir el tratamiento adecuado.

Referencias

  1. Xie X, Liang J, Huang R, et al. Vías moleculares subyacentes a las lesiones tisulares en la vejiga en la cistitis inducida por ketamina. FASEB Journal: Publicación oficial de la Federación de Sociedades Americanas de Biología Experimental. 2021.
  2. Cohen SP, Bhatia A, Buvanendran A, et al. Directrices de consenso sobre el uso de infusiones intravenosas de ketamina para el dolor crónico de la Sociedad Estadounidense de Anestesia Regional y Medicina del Dolor, la Academia Estadounidense de Medicina del Dolor y la Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos. Anestesia regional y medicina del dolor. 2018.
  3. Chen H, Vandorpe DH, Xie X, et al. La interrupción de la señalización mediada por Cav1.2 es una vía para la patología inducida por ketamina. Nature Communications. 2020.
  4. Yang HH, Jhang JF, Hsu YH, et al. Una menor capacidad vesical y una mayor contractilidad de la vejiga en pacientes con cistitis por ketamina se asocian con niveles elevados de TRPV1 y TRPV4. Informes científicos. 2021.
  5. Andrade C. Uropatía asociada a la ketamina durante su uso terapéutico y no terapéutico: prevalencia, características clínicas, mecanismos y estrategias para la reducción del riesgo. Revista de Psiquiatría Clínica. 2025.
  6. Sturgess G, Beckley I, Shepherd R, Downey A. Uropatía por ketamina: experiencia clínica en un centro de alta prevalencia. Neurourología y Urodinámica. 2023.
  7. Zhou J, Scott C, Miab ZR, Lehmann C. Enfoques actuales para el tratamiento de la cistitis inducida por ketamina. Neurourología y Urodinámica. 2023.
  8. Hervé F, Aronsson P, Ochoa DC, et al. ¿Podemos comprender, diagnosticar y tratar mejor la uropatía inducida por ketamina, y es posible revertirla? ICI-RS 2024. Neurourología y Urodinámica. 2025.
  9. Yee CH, Lai PT, Lee WM, Tam YH, Ng CF. Resultados clínicos de una serie de casos prospectiva de pacientes con cistitis por ketamina que se sometieron a un protocolo de tratamiento estandarizado. Urología. 2015.

Este artículo tiene fines educativos y no reemplaza una evaluación clínica.